Tipos de rellenos para sofás: cuáles existen y cuál elegir

El relleno es lo que decide si un sofá se siente firme, mullido o si te hundes al sentarte. Cuando un asiento pierde forma, casi siempre es el relleno —no la tela— lo que hay que renovar. Estos son los tipos que solemos manejar en el taller y cuándo encaja cada uno.
Espuma de poliuretano
La más común. Buen equilibrio entre confort, precio y durabilidad, perfecta para asientos y respaldos de uso diario. La densidad marca la diferencia: cuanto mayor sea, más firme y más años aguanta sin ceder.
Espuma de alta resiliencia (HR)
Una espuma más elástica y con mejor recuperación que la estándar. Aguanta el uso intensivo manteniendo la firmeza, así que es una buena elección para el sofá del salón.
Espuma viscoelástica
La famosa espuma de memoria. Se adapta a la forma del cuerpo y reparte la presión, lo que la hace muy cómoda en cojines de asiento. A cambio, retiene algo más de calor que el resto.
Látex
Elástico, transpirable y con propiedades hipoalergénicas. Es la opción premium en confort y duración, aunque su precio es más alto.
Plumón y fibra
Para respaldos y cojines sueltos, el plumón y las fibras naturales dan un acabado mullido y acogedor. Piden más mantenimiento —hay que ahuecarlos de vez en cuando— y se combinan a menudo con un alma de espuma para que no pierdan forma.
¿Cuál elegir?
Depende del uso y del tacto que busques. Para el día a día, espuma de alta densidad o de alta resiliencia; para un confort más envolvente, viscoelástica o látex; para un respaldo blando, fibra o plumón sobre una base firme. Si tu sofá se ha hundido, lo mejor es que le echemos un vistazo: muchas veces basta con cambiar la espuma del asiento y reforzar las cinchas para dejarlo como nuevo.
Si quieres profundizar, te lo contamos con más detalle en nuestra guía sobre espumas y rellenos de sofás.